Esta es una buena oportunidad para que los nenes tomen
contacto con otra cultura, en este caso la de los nativos
norteamericanos.
Los indios Woodland creían que este móvil
(el agarrador de sueños) tenía la capacidad
de guardar los sueños buenos y malos que andaban
por ahí, por eso lo colgaban delante de la ventana
de la habitación.
Los sueños malos eran retenidos en el círculo
hasta que la luz de la mañana los quemaba y los
sueños buenos eran bajados a través de
las plumas para ser soñados a la noche siguiente.
¿No es lindo?
Hacerlo es fácil. Primero los nenes deberán
pintar el círculo del color que elijan.
Luego con los piolines en témpera blanca los
pasarán por el círculo para texturizar.
En la parte baja del círculo se hace un agujerito
y de allí colgamos dos piolines que tendrán
las plumitas en los extremos.
Enviado por:
Paula Celaya
Banfield. Bs As